Detectar a tiempo la pérdida auditiva es fundamental para actuar cuanto antes y adoptar la mejor solución en función de las necesidades auditivas de la persona. Es importante recordar que la audición que se pierde no se puede recuperar. La detección precoz permite aplicar soluciones eficaces que eviten el deterioro de la salud auditiva mejorando la calidad de vida de la persona.
Prestar atención a las primeras señales es clave, especialmente porque suelen ser las personas del entorno las primeras en percibirlas.
En el caso de los niños, algunas señales pueden pasar desapercibidas si no se observan con atención. Por ejemplo, no responden cuando se les llama, necesitan que se les repitan las cosas con frecuencia o suben en exceso el volumen de la televisión o de sus dispositivos digitales mientras juegan. En niños pequeños estos problemas auditivos pueden provocar dificultades en el desarrollo del lenguaje o problemas de atención.
En la etapa escolar, es habitual que los niños con problemas de audición se aburran en clase, dejen de prestar atención y tiendan a aislarse. La pérdida auditiva suele afectar al rendimiento académico y a la autoestima del pequeño.
Pérdida Auditiva en Adultos
En adultos, la pérdida auditiva provocada por el paso del tiempo (la más habitual) se desarrolla de manera gradual. No se deja de oír de la noche a la mañana. Sin embargo, cuando se hace evidente, hay señales que nos pueden hacer sospechar que la persona tiene un problema de audición.
Es habitual que la persona pida que le repitan lo que se ha dicho “¿qué?”, que tienda a mirar los labios de su interlocutor para comprender mejor o que tenga problemas para seguir conversaciones cuando hay varias personas hablando a la vez. Esta dificultad puede provocar que evite reuniones sociales o que se aísle poco a poco. Es importante reconocer el origen de esta actitud porque, si no se trata a tiempo, puede favorecer la depresión y, según diferentes estudios, el desarrollo del Alzheimer.
Reconocer estas señales y actuar a tiempo marca la diferencia. Si detectas alguno de estos comportamientos en alguien cercano, es recomendable acompañarle a realizar una revisión auditiva. Un diagnóstico temprano permite adoptar soluciones adecuadas y evitar que la pérdida auditiva limite su día a día.