Las lentes de contacto son una opción cómoda y discreta para corregir problemas de visión, pero su uso requiere cuidado y atención para garantizar la salud ocular y visual. La higiene en la manipulación es fundamental para evitar infecciones, irritaciones u otros problemas oculares.
Esta es una guía sencilla y práctica para manipular las lentes de contacto de manera segura y efectiva.
Lavado de Manos. El primer paso y uno de los más importantes antes de manipular las lentes de contacto pasa por lavarse bien las manos con agua y jabón. Las manos pueden transportar bacterias, virus o gérmenes que pueden terminar introduciéndose en los ojos. Tras el lavado, secarse las manos ayuda a prevenir infecciones.
Preparación del Área de Trabajo. Hay que elegir una superficie limpia para manipular las lentes de contacto.
Extracción y Colocación de las Lentes. Para colocar una lente de contacto es recomendable ayudarse de la yema del dedo. Con ella se puede extraer la lente del estuche y colocarla suavemente sobre la superficie del ojo. Tras hacerlo, parpadear varias veces ayuda a que se acomode bien. Para extraer la lente (siempre con las manos limpias y secas) con un ligero pellizco se puede retirar la lente antes de guardarla o tirarla si es de un solo uso.
Cuidado y Mantenimiento. Es preciso guardar las lentes en un estuche limpio y seco y utilizar el líquido indicado para su mantenimiento.
Asesoramiento Profesional. En Federópticos, contamos con ópticos-optometristas titulados que explican cuál es la forma correcta de manipular y cuidar las lentes de contacto.
Una correcta higiene en la manipulación de las lentes de contacto no solo protege la salud visual, sino que también garantiza una experiencia cómoda y segura. La constancia y el cuidado son clave para mantener los ojos sanos y disfrutar de todos los beneficios de las lentes de contacto.